Preguntas difíciles, sabias respuestas

 

El templo interior

El templo interior, nuestra mente

 PREGUNTANDO AL MAESTRO, ESCUCHANDO AL MAESTRO

Raphael

¡Maestro!, necesito que me orientes.

¡Dime hijo !, ¿que deseas saber, que es lo que te inquieta?

Quisiera saber, Maestro, cómo puedo saber si mi práctica es correcta y si voy por buen camino, necesito que me orientes.

Bien, querido amigo, para saber si tu práctica es correcta y si vas por buen camino, la mejor vía es examinarse a uno mismo y hacerse las siguientes preguntas, las mismas que yo te haré:

¿Existe algo en lo que desees destacar o ser reconocido, admirado, existe deseo de ser distinguido, famoso, renombrado?

¿Tienes deseos de fama, poder y riquezas o sientes deseos de ser recompensado?

¿Te crees poseedor de algo especial, crees que eres especial o que tienes un valor especial?

¿Existe algo que sepas y de lo que te sientas seguro?

Respóndeme hijo, a estas preguntas, pero reflexiona antes y responde con sinceridad!

Maestro, no me siento especial, en realidad, yo nada soy, nada sé y nada valgo y no estoy seguro de nada.

Antes me creía sabio y poseedor de grandes verdades y me creía diferente y especial, sentía un gran deseo de ser reconocido, admirado, distinguido…y también una gran codicia y hasta envidia, sentía grandes deseos de ser distinguido en todo, un afán por destacar y parecer exclusivo y distinguido en  todo, y todo por causa de una gran vanidad y egolatría. He malgastado gran parte de mi vida en conseguir cosas caras y lujosas y he malgastado mi tiempo y  mis recursos materiales en deseos meramente egoístas e intranscendentes.

Sin embargo, ahora ya no siento pasión ni deseos por esta forma de ser y esa manera de vivir, pero surge en mí un gran temor:

¡Ahora que ya no me mueven estas cosas!, ¿Qué hago, a donde voy, qué sentido tiene ahora la vida, para qué vivir, por qué luchar, qué conseguir, cuál es ahora mi objetivo, qué sentido tiene ahora mi existencia, para qué vivo, para que sigo aquí, en este mundo, para qué vivo? ¿Porqué o para qué voy a esforzarme si ya no deseo poseer nada ni alcanzar nada? ¿Qué pasaría si a todo el mundo le pasase lo mismo que a mí me sucede, qué pasaría?, ¿puedes responderme Maestro? ¿Si ya no tiene sentido esforzarse por nada, ni lograr o perseguir nada, ni alcanzar nada, qué sentido tiene que continuemos aquí?

En realidad, siento una gran satisfacción por haberme liberado de una forma de vida superficial e inútil, pero antes, al menos, tenía un aliciente y ahora me encuentro sin alicientes y algo perdido y tampoco deseo volver a mi vida anterior, ya no me atrae, pero es indudable que es necesario un estímulo de algún tipo para desear vivir.

Contesta el maestro: Es cierto lo que dices, pero bien, querido amigo.

En realidad, tarde o temprano todas las cosas que hoy son dejarán de ser y todo volverá su estado original, al “Vacío”, a un estado sutil de ausencia de materia, de sensaciones, de pensamientos, de actividad y movimiento, de sonidos, una eterna quietud y un eterna serenidad innombrables, algo así como aquello que imaginamos que debe ser Dios, el Absoluto, el origen.

Considero que tus meditaciones están siendo muy profundas y estás comprendiendo con demasiada rapidez e intensidad lo que es la vacuidad, la ausencia de realidad objetiva y permanente de las cosas que nos rodean y de la que formamos parte, pero creo que te estás adelantando demasiado en tu comprensión de ese vacío, de eso que ha de acontecer dentro unos cuantos eones de tiempo, miles de millones de años.

Salvo que seas capaz de liberarte totalmente del miedo y de los deseos y apegos de tu ego hasta en lo más profundo de tu subconsciente, mientras no consigas esto, deberás vivir en este mundo y no podrás liberarte para siempre de él. Sin embargo, puedes lograr vivir en él y conectarte gradualmente cada vez más a tu espíritu y llegar a trascender las leyes físicas, químicas y materiales que condicionan tu manifestación física o corporal y esto es  de por sí un gran estímulo, sin duda alguna, aunque es también un peligro porque estos poderes pueden ser utilizados por tu ego y darle mucho poder.

Las realizaciones esotéricas no son más que uno de los resultados o consecuencia de la insistencia en las prácticas de la meditación y de la interiorización con tu espíritu, pero en modo alguno significan que te estás liberando realmente del ego y de que estás siguiendo un camino de humildad y de compasión, que son la única garantía de la iluminación y de la liberación.

Es mejor no tener ningún tipo de poder o realización espiritual, pero sí es importante ser humildes y compasivos.

Los poderes no significan que seas un ser iluminado ni que te estés liberando, no olvides que hasta el mismo demonio tiene poderes, más de lo que te puedas imaginar.

Lo importante y más seguro es lograr la humildad, y la compasión, lograr la ausencia de realización o voluntad de manifestación del ego y convertirnos en una vasija limpia, en vehículos en donde el espíritu pueda entrar y manifestarse y realizar así la voluntad de los cielos en medio de la materia y pueda cumplirse lo que dice la oración que enseñó el Maestro Jesús, “Hágase tu Voluntad, así en la tierra, como en el cielo”

Se trata de vaciarnos de todo deseo, quedarnos vacíos de intención personal que proceda del ego y convertirnos así, en vehículos en donde pueda penetrar el espíritu en la materia y actuar dentro de ella.

Este proceso no es fácil. No es fácil porque es como arrojarse a un precipicio y pretender que no sintamos ningún tipo de miedo o ansiedad, así como así, ningún tipo de apego o deseo por la vida.

Debemos de seguir el camino medio, tal cuál lo enseñó el Buda.

Debemos de cuidar al cuerpo, atender sus necesidades, dar al César lo que es del César, como dijo Jesús el Cristo, pero sin olvidarse de dar también a Dios lo que es de Dios, cultivando la espiritualidad y eso no excluye, que incluso, podamos permitirnos algún que otro pequeño disfrute o capricho, siempre y cuando no entrañe daño alguno, o excesiva distracción, o conlleve amarrarse de pies y manos al mundo material, ¿Lo entiendes?

Tenemos que vivir en el mundo, es inevitable, atender a las necesidades del cuerpo, cumplir con nuestras responsabilidades, pero procurando que esas necesidades y responsabilidades sean cada vez menores, simplificando la vida lo máximo posible, y viviendo no sólo en beneficio exclusivamente nuestro, sino también buscando el beneficio de los demás, procurando ayudarlos, en la manera en que podamos o nos resulte posible.

La vida sí tiene sentido y siempre lo tendrá, no te olvides de esto. Todos somos útiles y necesarios y todos tenemos algo que aportar al mundo que nos rodea.

Incluso, aunque vivas retirado y aislado del mundo, practicando la disciplina y la meditación, piensa, que todo logro que obtengas iluminando tu mente, de manera gradual, esa pequeña luz se irradia, no queda solamente en ti, porque el pensamiento y las emociones son como ondas de radio, como una emisora, cada uno con su propio canal o frecuencia de transmisión.

Nuestro objetivo, en conjunto, es lograr sintonizar nuestras mentes al unísono e irradiar al mundo frecuencias de luz y energía positivas, para contrarrestar el fuerte materialismo que nos rodea.

Por tanto, no pienses que no estás haciendo nada. Es posible, que aún y sin mover un solo dedo, el simple hecho de estar purificando tus emociones, tus deseos y tu mente y los irradies a tu alrededor, estés ayudando de manera invisible a muchos más seres, no sólo a personas, de las que puedas imaginar.

Nuestra labor no es vano, ¡hermano!, ¡es invisible!, pero no en vano, ni inútil, ¡No te olvides de esto!

¡Lucha, continúa, no tengas miedo, a lo mejor, cualquier día nos sorprendes y te vemos levitando y rodeado de luces y resplandor, como si fueras un Buda o un Ángel, lleno de poder y gloria, capaz de transformar a todo un país o a todo un planeta y cambiar radicalmente su destino, quién sabe! ¿Porqué no? Te digo esto para animarte y porque sé, que en el fondo es lo que has deseado siempre, llegar lejos, muy lejos y puedes conseguirlo. No te digo esto para estimular a tu ego o a tu vanidad y orgullo ¿Está claro? ¿Está claro?, te pregunto. ¡Sí maestro, está claro!

Sin embargo, debes de tener cuidado, porque incluso, aún y detrás de los deseos más nobles se puede esconder la ambición y estar detrás el deseo del orgullo y el deseo de fama y gloria; tu mismo ego puede estar utilizándote y él es el mismo que puede estar motivándote para practicar tan intensamente como lo estás haciendo.

Por eso, te recomiendo que te relajes y que abandones por un tiempo la meditación en la vacuidad y el vacío y te centres en la práctica del desarrollo de humildad, para que tu motivación sea más pura y no experimentes desaliento y falta de motivación. Además, recuerda que los poderes no llevan a ninguna parte si no hay humildad y pureza en tus intenciones.

De seguir así, es posible que te desvíes del verdadero camino y acabes pasando al lado oscuro y te conviertas en un príncipe, pero de las tinieblas.

¡Límpiate, purifícate, limpia el recipiente en donde debe morar y reinar  el espíritu, vacíate totalmente de ti mismo y deja que fluya la voluntad de lo alto!

¡Sé un instrumento perfecto de lo Alto, de lo superior y no tendrás nada que temer acerca de tu destino, ni vivo, ni muerto!

¡Deja que el Ser penetre en ti y te posea, tal como fue al principio y tal como ha de volver a ser!

¡Que así sea, para ti y para todos los seres!

Repite conmigo, entonces: “Que todos los seres sean felices, que todos los seres sean dichosos, que todos los seres sea en paz”

“Que todos los seres encuentren la felicidad y sus causas”

“Que todos los seres trasciendan el sufrimiento y sus causas”

“Que todos los seres alcancen el estado de Buda y logren la iluminación en esta misma vida”

¡Amén, Amén, Amén”

Santiago de Compostela, a 30 de noviembre de 2009

 

 

 

 

 

 

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Publicado por

Seoan Judith Nath

Seoan Judith es escritor y practicante de meditación. ¡Escríbenos y participa con nosotros! "elreikisana@gmail.com"

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